programa de colaboración para los profesionales de la salud bucodental

 

Estos tres videos explican el proceso de desmineración y remineralización; la dieta como factor de riesgo y el rol de la saliva y el chicle sin azúcar.

 

 

El desarrollo de la caries: el proceso de desmineralización y remineralización

 

 

 

Factores que influyen en el desarrollo de la caries: la dieta

 

 

 

El rol de la saliva y el chicle sin azúcar en la prevención de caries

 

 

 

 

El impacto que tiene saliva en la neutralización del pH de la placa se puso de manifiesto ya en 1940 por el doctor Robert Stephan, quien midió los cambios de acidez de la placa tras la ingesta de azúcar. Utilizó micro electrodos de antimonio para monitorear in situ los cambios en el pH de la placa después de un enjuague con sacarosa. Su resultado fue representado en un gráfico que recibe el nombre del mismo investigador: la curva de Stephan.

 

La curva de Stephan muestra un rápido descenso del pH de la placa, seguido de un aumento lento hasta alcanzar el pH en reposo. El pH crítico, por debajo del cual el esmalte generalmente empieza a desmineralizarse, es de 5,5 y es representado por la parte sombreada de la curva.

 

El tiempo transcurrido para que se produzcan estos cambios varía entre individuos y también depende de la naturaleza del caso. Por lo general, la caída del pH ocurre en los primeros cinco minutos mientras que la recuperación del pH en reposo puede durar entre quince y cuarenta minutos, dependiendo de la capacidad de la saliva de cada individuo para neutralizar los ácidos de la placa. La fuerte caída inicial depende de la velocidad con la que los microbios de la placa son capaces de metabolizar el azúcar. Las moléculas grandes, como el almidón, se difunden en la placa más lentamente y muestran una caída menos pronunciada del pH.

 

La recuperación del pH depende, en primer lugar, de la capacidad que tiene la placa para esparcir los ácidos y, en segundo lugar, de la cantidad de bicarbonatos salivales que entran en contacto con la placa y sirven de tampón para detener el ataque de los ácidos. Uno de los factores más importantes que determina la forma de una Curva de Stephan, sobre todo en cuanto a la recuperación del pH, es la cantidad del flujo de saliva.

 

La saliva ejerce dos efectos. Primero de todo, diluye y se lleva los metabolitos que son esparcidos por la placa. Por otro lado, proporciona iones de bicarbonato que se dispersan en la placa y neutralizan in situ los subproductos de la fermentación (ácidos orgánicos). El efecto de neutralización de los ácidos del bicarbonato se ve reforzado por el aumento del bicarbonato salival que se asocia a un aumento del flujo de saliva, lo que coincide con el acto de comer o el de mascar, por ejemplo, chicle sin azúcar.