La curva de pH

El pH de la placa dental es un factor clave en el equilibrio entre la desmineralización de los dientes y la remineralización de lesiones iniciales de la caries. Cada vez que se acumulan ácidos en la placa, el pH de la placa cae debido a la producción de ácidos bacterianos después de consumir hidratos de carbono fermentables –principalmente azúcares– de las comidas y bebidas. A la inversa, el pH de la placa aumenta cuando los ácidos son limpiados o neutralizados por la saliva, que contiene un buffer (amortiguación) importante, el bicarbonato. En dientes sanos, la pérdida de minerales es compensada por los mecanismos reparativos de la saliva.

La curva de Stephan*

La curva de Stephan ilustra el cambio en el pH de la placa tras la ingesta de carbohidratos fermentables (por ejemplo, glucosa). La curva muestra el valor del pH previo a la ingesta de carbohidratos fermentables (0 minutos; mínimo 12 horas sin exposición), el descenso inicial en el pH de la placa tras la exposición a carbohidratos fermentables, el tiempo durante el cual el pH está por debajo del «valor crítico» (5,5), y la fase de recuperación.

*Fuente: Bowen, William H. The Stephan Curve revisited. Odontology. 2013; 101:2–8.

Cuando el pH de la saliva o el pH de la placa es inferior al “valor crítico” de 5.5, la saliva o la placa se ven infrasaturadas respecto al esmalte dental. Como consecuencia, el esmalte dental puede empezar a disolverse. En cambio, cuando el pH es superior a este valor (5.5), la saliva y la placa están supersaturadas respecto al esmalte dental. Como consecuencia, los iones de calcio y fosfato presentes en la saliva empiezan a reparar posibles cristales minerales dañados en el esmalte, el proceso de remineralización. Por tanto, las condiciones ácidas contribuyen a llevar los iones de fosfato y hidroxia por debajo de los niveles de saturación, permitiendo que se disuelvan los cristales de hidroxiapatita sólidos del esmalte. Por encima de niveles de saturación, la reacción química se mueve hacía la remineralización y posibles cristales dañados serán reparados por captar nuevos iones desde la solución.

La estimulación de saliva da como resultado un incremento de la limpieza de los ácidos (y azúcares), además de incrementar la cantidad y concentración de bicarbonato así como iones remineralizantes.